Espacio del artista

David
Santillán

Quito, Ecuador

Espacio del artista

David
Santillán

Quito, Ecuador

David Santillán rescata las técnicas barrocas de la Escuela de Arte Quiteña.

Pintor, escultor, restaurador y museólogoAunque admite que la primera es su favorita, David se desenvuelve prolijamente en todas sus disciplinas. Basta ver sus esculturas para saber que sus manos son maestras herederas de una tradición centenaria, la de la Escuela de Arte Quiteña.

El barroco en contextos contemporáneos es su firma.Cuenta con más de una docena de exposiciones individuales, entre las que destacan “Fronteras”, de 2015, la cual se exhibió en distintas ciudades del país y en Sonora, México.  Percepciones Místicas es una de sus últimas exposiciones. Se llevó a cabo en el Museo del Carmen Alto, donde se exhibe la colección de arte custodiada por la orden carmelita desde hace más de 300 años.

La exposición consistia en un diálogo sobre lo místico, entre la obra de David y las obras del acervo carmelita. Así, uno podía ver, por ejemplo, un retrato de Santa Teresa de Jesús que data del Siglo XVIII junto a unas pelotas de fútbol con llagas, como las de Cristo, pintadas encima, y que llevan como título la palabra “Pasión”.

La obra de David tiene un concepto sólido. Se vale de estrategias que utiliza la pintura contemporánea en el mundo. Estrategias como utilizar técnicas y lenguajes de la pintura clásica y reconfigurarlos para hablar sobre temas contemporáneos. En el caso de David, él se basa en las herramientas y estilos de la tradicional Escuela de Arte Quiteño (barroco religioso)  para crear en un lenguaje contemporáneo. Es así como podemos ver, por ejemplo, a un Lenín Moreno apocalíptico, retratado al puro estilo de la Virgen de las Flores de Miguel de Santiago.

La obra de David busca sacudir y llamar la atención. Ya sea en un ámbito político o en un ámbito espiritual e introspectivo. En ella se profundiza sobre aquello que nos eleva a los humanos y aquello que nos hunde. Esto último casi siempre ligado con los tentáculos del poder y su capacidad de corromper y violentar.

Entrevista

1.

¿Qué tan importante es tu espacio de creación al momento de producir obra?

El espacio en una manera se hace real, se somatiza, las emociones, los pensamientos o las sensaciones que uno tiene hacia la vida o hacia lo que uno quiere decir. Es muy importante, por ejemplo, el tema de la luz, que los materiales se vean por sí mismos, esa rugosidad, cierta frialdad, contrastada con la producción artística. Donde de pronto tienes ahí toda una amalgama de materiales, de recursos, que uno puede desarrollar en lo que uno quiera dedicarse, decir o proponer. Y el espacio en sí te  ayuda a que se conecten y se concentren esas obras que están ya produciéndose en la cabeza y luego se vean materializadas en una exposición o un producto artístico.

2.

¿Cuáles disciplinas artísticas manejas?

Me gusta mucho la pintura y toda su cocina, su manera tan rica de poder acercarse hacia la realidad o alejarse un poco. O que se quede marcado el gesto a lo que uno esté produciendo las obras y que esa sea una forma o recurso en la que puedas decir cosas. Y estudiar mucho las imágenes dentro de una propuesta y que tenga una sensación, una intención inmersiva hacia la gente que se está acercando a las obras. Cuando están puestas en escena, en una exposición y de pronto tiene un diálogo con obras o estilos de diferentes épocas, se potencia más esa singularidad de las obras. Hago arte-objetos, escultura, grabado, pero más me gusta la pintura.

3.

¿Crees que se encuentran la música y la pintura? ¿Dónde?

Claro, siempre. Dentro de las cualidades de las obras de arte, el ritmo y la armonía es una cuestión importantísima que se concentra en la construcción. Pero tiene muchos matices que de pronto uno puede aterrizarlo en algo físico. De pronto la música está más en lo subjetivo y te está envolviendo.

Esos diálogos se han hecho toda la vida, toda la historia del arte. Yo hace un montón de tiempo hacía un ejercicio que era muy chévere, les recomiendo. Meterse a la Iglesia San Francisco y escuchar música barroca, principalmente Vivaldi. Todo se unía perfectamente, tanto el sentido barroco como música, como estilo y como imágenes se daba muy bien. Para mí es muy importante el tema del gesto.

4.

¿Ves al arte como tu refugio del mundo?

Más que el arte en sí la cueva es el espacio de refugio: está expresado en objetos, en elementos, lo que uno es. Es como que uno se expandiera a las paredes, entonces el espacio va agarrando una identidad del artista. Yo veo el espacio y me veo a mí, una somatización de emociones en objetos.

Si ven, yo supuestamente soy bastante organizado. Es importante tener todo controlado y a la vez saber dónde se ubican las cosas y planificar hacia lo que uno quiere hacer y producir en el tema artístico.

Si uno no se redescubre día a día tiende a desaparecer, va bajando toda esa emoción, esa fuerza con la que de pronto uno se inicia en la vida del arte. El diálogo entre las artes yo creo que es el futuro de estas manifestaciones. Y es una manera de exponerse y que la gente se acerque al medio artístico y conozca a los actores y a los lugares donde se producen las cosas.

5.

¿Cómo es tu relación con la Escuela de Arte Quiteña?

La Escuela Quiteña es muy interesante. Es nuestro sello artístico internacional porque ha sido vinculada con nuestro crecimiento, nuestra formación y  nuestro desarrollo como país. Y a eso darle un diálogo, actualizarlo y potenciarlo hacia nuevas visualidades, hace que se evidencie. Mi relación, más de admiración, respeto y un coqueteo medio simpático que tengo con la Escuela de Arte Quiteña.

Yo hago restauración de obras de arte y me inicié como restaurador. Estuve muy involucrado con todos estos espacios patrimoniales desde hace un montón de años, y siempre me gustó irme un poquito más allá de entender esas expresiones y esa construcción de las imágenes: cómo se hacían, cómo se armaban y qué estaban diciendo, qué querían expresar y, así,  llegar a su esencia. Nosotros somos todavía una sociedad barroca y la idea es cómo hago un diálogo con esas maneras de construir en esta época.

6.

¿Tienes algún ritual antes de crear?

Antes de empezar, un pequeño estiramiento, ver el paisaje, sentir la luz y ya poco a poco ir involucrándose en el trabajo.

7.

¿Cómo ves la realidad de los espacios de creación en el país?

Yo creo que más que la cantidad sería una cuestión de calidad de los espacios de creación y que estos se vean enfocados en las necesidades o en las propuestas artísticas que tienen las personas. Es como una erupción casi descontrolada, cómo emergen los espacios de creación y cómo desaparecen. No se hace una hoja de ruta, no se hace un plan a mediano plazo, sino que uno va más armado de las ganas y las emociones y se estrella con la sobrevivencia, con la vida, y hacia poder mezclar la cotidianidad y la producción artística.

Desde que uno está metido en el medio artístico lo ha palpado y nos preocupa muchísimo. La forma de poder generar lugares y espacios que tengan alto nivel para que esto funcione es nuestro camino de mucho tiempo todavía. Dentro del panorama artístico es muy raro, a diferencia de los países vecinos, que los artistas salgan y se muestren afuera. nos toca hacer mucho esfuerzo y esa es una bronca tan fuerte, mientras que en los países vecinos tienen ya una política para que esto sea algo normal y eso sucede en todas las artes. Uno puede programar esto con una estrategia de comunicación para que los productos artísticos que salgan tengan una ventana amplia de exhibición y difusión hacia el mundo.

8.

Tu obra trata el tema místico, pero es muy política a la vez, ¿no?

Si uno no hay una reflexión hacia el interior y una hacia el exterior, cómo nos afecta lo de afuera… La serie política era justo pensando sobre eso. Tenemos historias recurrente sobre toda nuestra historia política y eso nos influye a todos. Eso nosotros como que nos hacemos los locos, no es algo de lo que debamos hablar o decir. Y luego está la otra parte, de lo que te afecta hacia el interior, y esa es una línea que va paralela a la otra, son dos mundos donde estamos inmersos. Era una necesidad de decir cosas, producir imágenes con este tipo de contenido. Las búsquedas personales, cómo una ha buscado o sentido la parte de la poética, las sensaciones, cómo se ha formado, de dónde tiene esa sensibilidad hacia una producción artística y cómo la está exponiendo en esta época, todo eso se va fusionando.

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